SPRAWL ZERO
MAETH
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Un 75 que sale de reseñas que dicen casi lo mismo: como carta de amor a los shooters de los dos mil está logrado, y el bucle de agarrar un arma, vaciarla y tirarla es adictivo cuando funciona. Es más lento que el SPRAWL anterior —cambia el parkour por correr sin límite, bala lenta y guantes de gravedad— y esa decisión divide. Los reparos se repiten: enemigos que cortan el ritmo del combate, decisiones de diseño raras que van apagando el impulso, y una historia y un diseño de niveles que quedan atrás del resto.
Sale hoy en PS5, Xbox y Switch 2 la precuela de SPRAWL, y las reseñas coinciden en que MAETH sabe lo que hace: correr, agarrar un arma, vaciarla y tirarla. Es más lento que el anterior, con bala lenta y guantes de gravedad en lugar del parkour. Le señalan enemigos que frenan el combate y una historia floja.
Un shooter frenético que mira a los de principios de los dos mil: nada de coberturas ni de recargar tranquilo, se corre por las paredes y se dispara. Se sobrevive en una ciudad cyberpunk repartida entre los militares y el fanatismo de las sectas, con guantes de gravedad, mejoras cibernéticas y más de cuarenta armas.